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FALANGE Y LA POLÉMICA POR EL USO DE LA VIOLENCIA (GUILLERMO FISCHER).

image_content_19061740_20170625211838En un recurso permanentemente recurrente el achacar a FE-JONS y a su I Jefe Nacional, José Antonio Primo de Rivera una apología constante al uso de la violencia desde el mismo momento de su nacimiento en la Comedia en 1933, hasta el estallido de la guerra civil.

E incluso los hay que, buscando una justificación única del estallido del conflicto en los crímenes del otro lado sin mirar en la propia, buscan justificar el estallido y auge de la violencia urbana en las grandes capitales españolas en 1936 a la actitud de los pistoleros falangistas que, sin provocación previa, iban por las calles españolas atacando a socialistas, anarquistas y comunistas en un baño e odio visceral hacia el enemigo político

1) Contexto histórico; el surgimiento de FE-JONS

La proclamación de la República española supuso un fuerte cambio político y social en el estado español. En Madrid se desata toda una oleada de aperturismo democrático. Se liberan a los presos políticos, se legalizan los partidos y sindicatos, cuyas sedes empiezan a rebosar de militantes políticos, se celebran mítines, asambleas y discursos por toda la ciudad y el gobierno empieza una inacaba y ardua labor de legislación política que se inicia con el texto constitucional proclamado en diciembre de 1931.

Una vez aprobado el texto, se inicia la primera etapa de gobierno constitucional republicano, el llamado bienio progresista de 1931-1933 presidido por Manuel Azaña, un gobierno de coalición de republicanos de izquierda y de socialistas, con Niceto Alcalá Zamora como Presidente de la República.

Azaña se encuentra con numerosos problemas que le van a estallar, pero también preside una serie de iniciativas cuestionables a las que no es capaz de enfrentar y que van caldeando la opinión pública española hacia posiciones enfrentadas, tales como la quema de conventos y ataques a sedes monárquicas en 1931, o los llamados Sucesos de Casas Viejas cuando, el 10-11 de enero de 1933, un grupo de campesinos anarquistas de la CNT iniciaron una insurrección contra el gobierno republicano en Casas Viejas-Cádiz, proclamando el comunismo libertario por lo que ellos entendían quera una inacción del gobierno contra la situación de hambre y miseria del campesinado andaluz.

La violenta respuesta armada del gobierno de Azaña fue enviar a un grupo de guardias civiles y guardias de asalto, que rodearon el pueblo y abrieron fuego contra todos los que se encontraban dentro de él, fusilando y quemando las chozas y casas de los alzados, muchos de los cuales fueron quemados vivos o asesinados por los disparos de las fuerzas del orden enviadas por el gobierno de Madrid, dejando un saldo de más de una veintena de vecinos de este municipio gaditano muertos a consecuencia del violento asalto de las fuerzas republicanas.

Tras estos sucesos, se produce una progresiva radicalización de las fuerzas políticas, que ya se venía produciendo desde 1931 en un clima cada vez mayor de tensión y enfrentamiento político.

El movimiento pionero de estas nuevas corrientes políticas, alejada a la vez del conservadurismo reaccionario tradicional (populares, agrarios, radicales, tradicionalistas o monárquicos) como del radicalismo obrerista (comunistas, largocaballeristas, anarquistas…), va a ser las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), fundadas en 1931 a través de dos grupúsculos previos surgidos en las zonas rurales castellanas, el grupo “La Conquista del Estado” (fundado por Ramiro Ledesma Ramos) y las “Juntas Castellanas de Actuación Hispánica” (JCAH, fundadas por Onésimo Redondo).

Este partido, muy limitado en su ámbito de acción, se va a fusionar en 1934 con un movimiento político fundado el año anterior por José Antonio Primo de Rivera, el hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, Falange Española (FE, que se crea en un mitin en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933, después de recoger el testigo de un pequeño grupo madrileño, el Movimiento Español Sindicalista-MES, liderado por García Valdecasas, Ruiz de Alda o Primo de Rivera), y que incorpora a su ideario un nuevo concepto político genuinamente español, el nacional-sindicalismo.

Precisamente, este nuevo movimiento político, F.E. vendrá lastrada desde el mismo momento de su nacimiento, en el discurso de la Comedia de 1933, por una polémica frase pronunciada por Primo de Rivera que afirmaba que;

“Queremos que España recobre resueltamente el sentido universal de su cultura y de su Historia. Y queremos, por último, que si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. Porque, ¿quién ha dicho –al hablar de “todo menos la violencia”– que la suprema jerarquía de los valores morales reside en la amabilidad? ¿Quién ha dicho que cuando insultan nuestros sentimientos, antes que reaccionar como hombres, estamos obligados a ser amables?

Bien está, sí, la dialéctica como primer instrumento de comunicación. Pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria”.

La frase, frecuentemente sacada del contexto del discurso fue, no obstante, utilizada convenientemente por los enemigos políticos de F.E. como una evidencia del carácter netamente violento de la organización, y especialmente orquestados por las organizaciones de la izquierda obrera antifascista, especialmente lideradas por el PCE, PSOE y la CNT-FAI.

2) FE-JONS y la polémica por la violencia

Sin embargo, y a pesar del uso intencionado de la frase en cuestión del mitin de 1933 y de la actitud hostil en las calles de las milicias obreras antifascistas que no dudaron en hostigar a los falangistas en todo momento, no fue precisamente la violencia o la respuesta violenta la actitud y la tónica general del movimiento falangista ni de su jefe nacional desde el mismo momento de su nacimiento y hasta el estallido de la guerra civil.

Muy al contrario, fueron precisamente los falangistas víctimas predilectas de la violencia callejera entre 1933-1934 por parte de los militantes y activistas de la izquierda que no toleran la presencia de los falangistas, especialmente en las calles madrileñas, donde el enfrentamiento por la fuerte presencia de una potente clase obrera organizada fue mayor.

Como muy bien describe Sandoval en su biografía de José Antonio;

“En la venta del primer número de F. E. hubo algunos incidentes: insultos, bofetadas, puñetazos. Los vendedores -estudiantes casi todos, pues los vendedores profesionales, obedeciendo la orden de su Sindicato, se negaron «como un solo hombre» a venderlo- no se habían amilanado.

Era preciso ver si aquellos «niños» que usaban colonia en el pañuelo resistían el olor de la pólvora. Para la venta del segundo número de F. E. hay pistolas montadas en los bolsillos de los pantalones marxistas”.

El resultado de esa hostilidad de las izquierdas a la falange callejera que sale a vender la prensa nacionalsindicalista (concretamente el semanario FE, órgano de expresión de la nueva formación desde diciembre de 1933) no se deja esperar y entre 1933-1934 caen muertos o heridos graves casi una veintena de activistas de F.E. en todo el país antes de que sea asesinada la primera persona por parte de gentes de la camisa azul, como indica el ex coronel Francisco Alamán en su texto “Falange y violencia”;

-José Ruiz de la Hermosa. 1933.
-Juan Jara Hidalgo. 1933.
-Juan Polo Gallego, 1933.
-Francisco de Paula Sampol, 1934. Madrid
-José Oyarvide, herido.1934.
-Manuel Baselga de Yarza, herido. 1934.
-Vicente Pérez Rodríguez. 1934. Madrid
-Felipe Pérez Alonso, herido. 1934. Madrid
-Matías Montero (co-fundador del SEU).1934. Madrid
-Nemesio García Pérez, herido grave. 1934.
-Ángel Abella. 1934.
-Fernando Cienfuegos, herido. 1934.
-Ángel Montesinos. 1934. Madrid
-Jesús Hernández. 1934. Madrid
-José Hurtado García. 1934.
-Juan Cuéllar Campos. 1934. Madrid

Precisamente, el asesinato de éste último, Juan Cuéllar, en Madrid motivó la primera venganza armada en la que un grupo de falangistas madrileños, en represalia por el asesinato de éste joven falangista, asesinaron después de casi una veintena de falangistas muertos o heridos a la joven socialista madrileña Juanita Rico, primera víctima oficial del falangismo madrileño y responsable y partícipe en el asesinato previo de Cuéllar.

De todos ellos, el más sintomático sin duda alguna, y acaso el más conocido por su relevancia interna en el seno de la organización falangista fue el caso de Matías Montero en Madrid.

Según afirma Eduardo Palomar, Matías Montero y Rodríguez de Trujillo, oriundo de Madrid, era estudiante de Medicina en la Universidad Central de Madrid, y se inicia en política, primero en la oficialista y mayoritaria FUE (Federación Universitaria Escolar), de orientación claramente izquierdista, y luego ya en las JONS de Ramiro Ledesma y en F.E. en 1933.

Precisamente en el seno de ésta última ayuda a fundar y crear los estatutos a finales de 1933 de una organización cuyo ámbito de acción conocía tan bien Montero, el Sindicato Español Universitario (SEU). Combinaba sus estudios de Medicina con su militancia en el SEU y en Falange activamente, entre otras cosas ayudando a repartir en las calles madrileñas el semanario “FE” del movimiento, en cuyo reparto encontró la muerte el joven madrileño.

Tal y como redacta la crónica del ABC del 10 de febrero de 1934;

“En las primeras horas de la tarde de ayer, se dedicaban a vender el periódico F.E. varios jóvenes que, después de recorrer las principales calles de Madrid, se retiraron tranquilamente a sus hogares una vez llegada la hora de comer. Entre dichos jóvenes figuraba el estudiante Matías Montero y Rodríguez de Trujillo, de diecinueve años de edad, con domicilio en la calle del Marqués de Urquijo, 21, tercero.

Este, que iba acompañado por varios amigos, quedó solo por ultimo en la calle de Quintana, desde donde intentó dirigirse a su casa, pero cuando pasaba por la calle de Mendizábal, dos individuos que le venían siguiendo desde que formaba parte del grupo de vendedores y que esperaban, sin duda, el momento de encontrarse a solas, empezaron a hacer disparos sobre él, aprovechando la ocasión en que le encontraron de espaldas.

Matías cayó al suelo mortalmente herido, y entonces uno de los agresores se acercó a la víctima y, casi a bocajarro, le hizo tres disparos más. Después, los criminales emprendieron la fuga”.

Del grupo de terroristas que acabaron con la vida de Montero en pleno barrio de Argüelles, fue detenido Francisco Tello Tortajada, afiliado a las Juventudes Socialistas y reconocido delincuente y pistolero ocasional, ya detenido previamente por las fuerzas de seguridad por resistencia y desobediencia a la autoridad y tenencia ilícita de armas, sin que ninguna autoridad le tuviera en seguimiento a pesar de sus conocidos antecedentes delictivos y que, finalmente, acabaron en el crimen.

Muy poco después del asesinato de Montero caía asesinado no muy lejos de allí, apenas poco más de un año después, el panadero José García Vara, co-fundador de la CONS, y como Montero, otro destacado activista que participó en la creación del falangismo madrileño.

García Vara, gallego de nacimiento y obrero, al igual que otros destacados falangistas obreros como Mateo o Sotomayor, provenía de las filas obreristas, concretamente de la UGT socialista en el gremio de panaderos del que formaba parte, y del que, desilusionado, se salió (y junto con él, por su carisma y capacidad de liderazgo, gran parte de sus compañeros de gremio) para integrar y co-fundar junto a Sotomayor, proveniente de la CNT anarquista madrileña, la Central Obrera Nacional Sindicalista-CONS, el sindicato obrero que creó F.E. para luchar por la clase trabajadora, y donde creó el Sindicato de Industrias del Pan de la CONS.

Vara, ya muy señalado por sus ex compañeros ugetistas, fue asesinado en pleno centro de Madrid, a la salida de una reunión sindical de la CONS, en la calle Arrieta 4 (muy cerca de Opera), el 2 de abril de 1935.

Años después, la figura de Vara, muy pronto olvidada de la historia, sería recordada cuando en 1965 se colocó en el lugar de su asesinato una placa conmemorativa por parte del Centro Social Manuel Mateo, lugar de reunión del falangismo disidente y del sindicalismo obrero que albergaría a futuros dirigentes de CC.OO.

A pesar de esta situación desigual de hostilidad al falangismo, sin embargo, la violencia no se desató de igual manera en las filas azules, muy a pesar de la opinión de gentes de derechas dentro y fuera de la Falange.

Así se manifiesta de forma permanente entre 1933-1935 en numerosos discursos y comunicados del Jefe Nacional José Antonio Primo de Rivera que, frente a las peticiones de violencia y respuesta armada a los asesinatos y atentados contra los falangistas (el propio José Antonio fue víctima de un atentado terrorista el 10 de abril de 1934 cuando fue tiroteado en la Calle de la Princesa, y del que salió ileso por muy poco), sin embargo la respuesta desde la dirigencia fue contundente en no responder a ninguna provocación, como lo evidencian estas palabras;

-“La muerte es un acto de servicio. Ni más ni menos. No hay, pues, que adoptar actitudes especiales ante los que caen. No hagáis caso de los que, cada vez que cae uno de los nuestros, muestran mayor celo que nosotros mismos por vengarle. Siempre parecerá a esos la represalia pequeña y tardía, siempre deplorarán lo que padece, con soportar las agresiones, el honor de nuestra Falange. No les hagáis caso. Si tanto les importa el honor de nuestra Falange, ¿por qué no se toman siquiera el trabajo de militar en sus filas?” (“La muerte es un acto de servicio”, en FE, núm. 5, 1 de febrero de 1934).

“Aquí tenemos, ya en tierra, a uno de nuestros mejores camaradas. Nos da la lección magnífica de su silencio. Otros, cómodamente, nos aconsejarán desde sus casas ser más animosos, más combativos, más duros en las represalias. Es muy fácil aconsejar. Pero Matías Montero no aconsejo ni habló: se limitó a salir a la calle a cumplir con su deber, aun sabiendo que probablemente en la calle le aguardaba la muerte” (Discurso ante la tumba de Matías Montero, 10 de febrero de 1934).

“Falange Española aceptará y presentará siempre combate en el terreno en que le convenga, no en el terreno que convenga a los adversarios. Entre los adversarios hay que incluir a los que, fingiendo acucioso afecto, la apremian para que tome las iniciativas que a ellos les parecen mejores. Por otra parte, Falange Española no se parece en nada a una organización de delincuentes, ni piensa copiar los métodos de tales organizaciones, por muchos estímulos oficiosos que reciba”. (“La violencia”, en ABC, 14 de febrero de 1934).

-“¡La muerte! Unos creerán que la necesitamos para estímulo. Otros creerán que nos va a deprimir; ni lo uno ni lo otro. La muerte es un acto de servicio. Cuando muera cualquiera de nosotros, dadle, como a éste, piadosa tierra y decidle: “Hermano: para tu alma, la paz; para nosotros, por España, adelante”. (Discurso ante la tumba de Ángel Montesinos, 10 de marzo de 1934).

-“Si nos duele la España chata de estos días (tan propicia a esas maledicencias y a ese desgarro que echas de menos en nuestras páginas) no se nos curará el dolor mientras no curemos a España. Si nos plegásemos al gusto zafio y triste de lo que nos rodea, seríamos iguales a los demás. Y en cuanto a si vale la pena de morir por esto, fíjate simplemente en la lección de uno de los mejores: de Matías Montero, al que cada mañana tenemos que llorar” (“Carta a un estudiante”. (F.E., núm. 11, 19 de abril de 1934)

-“Otro caído en aras del amor. Él supo cumplir una misión sagrada dentro de la Falange Española de las J.0.N.S., y el plomo le cercenó la vida antes de traspasar el umbral de la Patria naciente. Por luchar por el amor le ha matado el odio. Yo os aconsejo que cerréis los oídos para esas gentes que ahora, como siempre, se dolerán lastimeramente por la muerte de nuestro camarada, y quizá os aconsejen extremar las represalias. Yo os pido que les demostréis con vuestra conducta cómo sabemos nosotros sufrirlo todo, recogiendo de entre la sangre de nuestro hermano su animoso espíritu –de esa sangre que vuelve a ser el abono fecundo en el suelo de España para la futura cosecha– para seguir imperturbables nuestra ruta” (“En memoria de José García Vara”, (Arriba, núm. 4, 11 de abril de 1935).

n069p12bPrecisamente, esta continuada y permanente insistencia de José Antonio de no responder con violencia a las agresiones, atentados y asesinatos contra falangistas le valió a F.E. una serie de críticas desde las filas conservadoras y derechistas en forma de artículos en la prensa diaria.

Basten como ejemplo dos contundentes artículos, fechados el 10 y 13 de febrero de 1934 en las páginas de ABC y escritos por parte del escritor Álvaro Alcalá-Galiano donde, a raíz del asesinato del militante falangista Matías Montero, estudiante y cofundador del SEU unos días antes, se reprocha al líder de Falange la falta de violencia y respuesta ante los atentados contra sus militantes y afiliados por parte de la izquierda.

En una primera carta del escritor el día 10 de febrero, éste afirmaba;

“El autor describe el ambiente de expectante intensidad con que Madrid esperaba el primer acto público celebrado en el Teatro de la Comedia. Mas luego se ha esperado en vano la continuidad de aquella propaganda renovadora. El órgano del partido, FE, se dejó de publicar después del primer número, y al reanudarse parece una interesante exposición del ideario fascista, pero en modo alguno un órgano de combate. Porque sin milicias dispuestas a la defensiva y sin violencia, el fascismo renuncia a los métodos que en otros países le dieron el triunfo.

Este contraste resulta más desfavorablemente respecto al platónico fascismo español, cuando se recuerdan tantas agresiones y asesinatos entre los que simpatizan con sus ideas o militan en sus filas. La opinión pública esperaba algo más que la enérgica protesta de rigor en los periódicos, unas represalias inmediatas…y nada. Por eso, mucha gente empieza empieza ya a considerarlo más bien como otra forma de vanguardismo literario, sin riesgo para sus adversarios, ni peligro para las instituciones”.

Precisamente, la contundente respuesta de José Antonio a éstos y otros ataques de la derecha por la pasividad de F.E. ante los atentados de la izquierda, y duramente contestada por el propio líder madrileño en el entierro de Matías Montero, valió una segunda carta del escritor el día 13 de febrero, ya abiertamente centrada en esta cuestión y donde en un estilo directo afirmaba;

“Solo me permití opinar acerca de la pasividad con que falange española ha soportado los atentados y agresiones de sus adversarios sin otra forma de protesta que la indignación verbal.

Lo que si reflejaba era mi asombro, que en eso coincide con el de otras muchas gentes, al ver la indefensión en que F.E. deja a sus animosas juventudes. Si no se pudo evitar tan infame atentado, ¿no pudieron siquiera manifestar las huestes de F.E. su protesta en una pacífica manifestación por las calles de Madrid? Y, sin embargo, nada se hizo, si no premiar el sacrificio con unas frases sobrias al sepultar a la víctima. Allá cada cual con su conciencia.

Pero a muchos les parecerá excesivo el exponer las vidas de sus afiliados sin otra forma de actividad ciudadana que la venta de un semanario, sin otro consuelo a las familias que una conmovedora oración fúnebre”.

Así pues queda clara y evidente, por las palabras de sus protagonistas que no era, precisamente, F.E. ni José Antonio quien pedía a gritos una utilización callejera de la violencia, ni el uso de las escuadras falangistas como elementos violentos de choque y represalia, si no que éste reclamo venía del entorno del ABC, de los simpatizantes de la C.E.D.A. y de la J.A.P., y en general de la derecha conservadora y monárquica que animaba a los falangistas, afligidos por tantos meses de castigo permanente en las calles, a una respuesta contundente y violenta.

Y precisamente esos llamados, desoídos por José Antonio y animados por éste a ser ignorados por la mayoría de la afiliación falangista, acabaron calando, por tanto rigor que ponían las derechas en ello, entre las filas azules en la figura del controvertido Juan Antonio Ansaldo.

Ansaldo representa mejor que ningún otro a ese tipo de falangistas que, rebotados de organizaciones derechistas y ansiosos de buscar la cobertura de lo que ellos suponían el representante del fascismo paramilitar español, como así lo vendía el ABC y otros medios afines y similares, para ejercer una vía armada de represalia a las organizaciones y militantes de izquierdas.

El vasco Ansaldo venía de hecho rebotado de las derechas y a éstas acabó retornado, renegando de todo cuanto fue F.E.

Militar y aviador de profesión, Ansaldo se da de baja del ejército en 1931 ante el advenimiento de la República por su ferviente ideología monárquica, conservadora y antirrepublicana, pasando a ingresar las filas de la oposición monárquica y conservadora, al punto de participar activamente en la Sanjurjada, el intento de golpe de estado contra el gobierno republicano de Azaña que en 1932 lideró el también militar José Sanjurjo y que, siendo un claro precedente de la guerra civil, en este caso se saldó con un rotundo y sonoro fracaso.

Desde entonces, Ansaldo, deseoso de buscar vías armadas para acabar con el gobierno republicano, ingresa por mediación de Ruiz de Alda en 1934 en F.E. donde inmediatamente pasa a ocupar un puesto de gran responsabilidad al frente de lo que él buscaba, siendo designado, según afirma Eduardo González Calleja, Jefe de Milicias o de Objetivos en abril de 1934, esencia de lo que será la Primera Línea de F.E., los grupos de vanguardia en la calle encargados de la propaganda de la doctrina falangista.

En esa gran responsabilidad, quizá excesiva para una persona de antecedentes poco revolucionarios y sindicalistas como el suyo y con una evidente necesidad de represalias violentas hacia la izquierda, Ansaldo pasa a perfilar las milicias falangistas como una fuerza de choque que, de hecho y bajo su responsabilidad, según afirman Calleja y Sandoval, organizan el primer atentado mortal falangista en Madrid, la socialista Juanita Rico, partícipe en el atentado terrorista mortal que costó la vida del joven falangista madrileño Cuéllar.

Ello genera que, entre 1934 y 1935, Ansaldo, y en contra de la opinión y del deseo manifestado insistentemente en numerosas ocasiones por el Jefe Nacional, aumenta la agresividad violenta de las milicias falangistas que, en esta ocasión, si pasan a ser un grupo violento de choque que responde con inusitada violencia a los atentados de la izquierda, como no había ocurrido antes de tomar Ansaldo sus responsabilidades en F.E.

Además y viendo la división interna que empezaba a surgir en F.E. entre un sector conservador cercano a monárquicos y derechistas liderado por Ansaldo o por Francisco Moreno y de Herrera Marqués de la Eliseda (también proveniente de las filas conservadoras y monárquicas), y el sector mayoritario liderado por el propio José Antonio, partidario de la difusión pacifica de los ideales falangistas y centrarse en la propaganda, la difusión y el debate ideológico, Ansaldo, empieza a conspirar para sustituir a José Antonio de la Jefatura Nacional y unificar las milicias falangistas con las monárquicas.

Sandoval afirma en su biografía de José Antonio;

“Según Ledesma, la crisis de personas surgió en julio de 1934, por el descontento de Juan Antonio Ansaldo, uno de los organizadores de las Milicias, al que seguía un sector monárquico, que acusaba a José Antonio de la impotencia del partido.

Este grupo tomó como pretexto la afición de José Antonio a la cosa parlamentaria, y sobre todo su actuación en el Congreso al discutirse unos suplicatorios para procesar por tenencia de armas a un diputado socialista y a José Antonio. En esta discusión. Prieto defendió a José Antonio, y éste, al final, le estrechó la mano pública y ostensiblemente”.

De igual forma se manifiesta Calleja cuando afirma;

“El foso entre la Falange intelectual y la Falange militante se ensancha desde que el aventurero Ansaldo se hace cargo de las milicias y de los pistoleros, con el objeto (según Payne) de ponerlos al servicio de los monárquicos.

Para ello, Ansaldo prepara una especie de golpe de los pretorianos. Unos escuadristas exigirán a José Antonio una actitud más violenta o el abandono del partido. Se piensa incluso en matarle. Cuando Primo de Rivera, sospechando la conspiración, pregunta a Ansaldo, éste lo reconoce franca y fríamente.

José Antonio recaba de los otros triunviros la expulsión del Jefe de Objetivos. Contra la opinión de Ruiz de Alda, su amigo personal, Ansaldo es expulsado en junio y sigue conspirando por la monarquía desde Biarritz”.

Poco después, Ansaldo, deseoso de seguir con la conspiración violenta que se le había negado en F.E. por el Jefe Nacional, se integra en el monárquico y conservador Bloque Nacional de José Calvo Sotelo (diputado nacional y asesinado en julio de 1936), y posteriormente en el bando nacional en la guerra civil, siendo el piloto que condujo al General José Sanjurjo, que ya protagonizó el golpe de 1932, desde Portugal para incorporarse al nuevo golpe militar de julio de 1936 junto con los otros generales y militares africanistas, y que se estrelló, muriendo en el acto Sanjurjo y quedando muy malherido el propio Ansaldo, que nunca se libró del rumor de conspiración en la muerte de Sanjurjo.

FALANGISTAS 1.936

Tras su abandono, así como del apartamiento de Ramiro Ledesma y de los sectores más derechistas entre 1934-1935, FE-JONS retorna a la senda original más ideológica, aunque no puede evitar el radicalismo callejero propio de la época.

Sin embargo, el caso de Ansaldo no fue único y exclusivo de Madrid, si no que muy posiblemente se dio en muchos otros núcleos falangistas donde, la falta de la supervisión directa del Jefe Nacional de todos y cada uno de los núcleos falangistas en España y la necesidad de integrar activistas en todo el territorio nacional provocó en muchos casos un auténtico caladero, manifestado en los mencionados casos de Ansaldo o Eliseda, o en el caso de la Provincia de Jaén donde, según reconoce el Jefe Provincial de FE-JONS en Jaén, Francisco Rodríguez Acosta, designado como tal por el propio José Antonio en 1933, en los meses anteriores al golpe militar del 18 de julio de 1936, estaba ya compenetrado totalmente con el Jefe Provincial de Renovación Española, Antonio Acuña que era al mismo tiempo, increíblemente, afiliado y militante de la Falange local.

Por si fuera poco, el propio Acosta, que admitía tener afiliado en Falange a un monárquico conservador de Calvo Sotelo en sus filas y estar compenetrado con él, reconoce que “el tradicionalismo y renovación española nos proporcionaba recursos y nombres selectos”, evidenciándose cómo, especialmente en los meses previos al golpe militar, y con un José Antonio ya en prisión que no podía controlar directamente el movimiento, éste se fue convirtiendo en un caladero de elementos derechistas, reaccionarios y violentos que darían a FE-JONS la imagen de mera comparsa de lo más reaccionario del país, contra lo que el Jefe Nacional advertía incesantemente.

Y es que, muy poco después de reorganizar el movimiento tras la salida de los derechistas en 1934-1935, José Antonio y gran parte de la directiva nacional de FE-JONS son detenidos y encarcelados, a principios de 1936, tal y como lo relata Sandoval;

El día 14 de marzo de 1936, a primera hora de la mañana, se presentan unos agentes en casa de José Antonio a detenerlo «por quebrantamiento de la clausura gubernativa del local de Nicasio Gallego», donde se han roto los sellos de la autoridad”.

A su vez, el citado local, la sede nacional de FE-JONS, fue clausurada a finales de febrero por;

“El Centro se cerró el 27 de febrero. Cuando volvieron los policías con la orden escrita, procedieron a un registro minuciosísimo, que dio como resultado el hallazgo de algún olvidado pistolón, algún cargador y alguna porra”.

Poco después, y estando ya en prisión, primero en la Cárcel Modelo de Madrid y luego en la Cárcel de Alicante donde será ejecutado en noviembre de 1936, José Antonio es acusado y condenado por tenencia ilícita de armas en su domicilio, elemento más que posiblemente forzado por las fuerzas de seguridad, tal y como reconoce en 1943 el Comisario de Policía de la Brigada de Investigación Social José Fagoaga y Arruabarrena, partícipe en abril de 1936 en el registro del domicilio personal del Jefe Nacional, y donde es testigo de cómo el Agente Cristóbal Pinazo Herrero encuentra él solo en una habitación cerrada una pistola limpia encima de una estantería manchada de polvo, achacando ese encuentro a un montaje policial contra el líder falangista para tratar de demostrar el carácter violento de los falangistas y poder encerrar de por vida al abogado madrileño.

Así se manifiesta literalmente Fagoaga en la Causa General;

“Con el dicente fueron el Inspector don Manuel Moragas y Agentes don Joaquín de la Calle, don Tomas Luengo, don Leandro Alberto Barrado, y un tal Cristóbal Pinazo Herrero, éste último individuo incondicional del Frente Popular, no recordando el declarante cuando ingresó en la Brigada.

Llegados al domicilio de José Antonio, se dio comienzo al registro una vez que estuvo presente la familia.

En el despacho de José Antonio Primo de Rivera, entra el Agente Pinazo, el cual está solo en dicha habitación, de la que sale nada más comenzar el registro, diciendo que allí había unas pistolas.

Hace constar el que declara, que dichas pistolas no tenían la menor partícula de polvo, y en cambio en el estante donde fueron encontradas existía éste, teniendo pues la certeza de que aquellas armas debieron ser colocadas en aquel momento en el estante, operación que bien pudo ser hecha por el Agente Pinazo dada su ideología.

José Antonio Primo de Rivera llevaba en la cárcel cerca de mes y medio, y su domicilio había sufrido varios registros anteriores, creyéndose por tanto fundadamente que no podía caber responsabilidad alguna al referido por el encuentro de armas en el domicilio frecuentado por toda clase de gentes”.

A pesar de las constantes manifestaciones del Jefe Nacional en contra la violencia, sin embargo, su prematuro encarcelamiento en marzo de 1936 (de donde ya no saldrá con vida), la ilegalización de FE-JONS, el aumento de las tensiones y de la violencia, y la progresiva infiltración en FE-JONS a lo largo de ese año de 1936 de numerosas personalidades derechistas venidas de las JAP, CEDA, Renovación, y en general de elementos que solo buscaban en las camisas azules una coartada y cobertura organizada para dar rienda suelta a la violencia contra las izquierdas, FE-JONS, sin el control directo ni el consentimiento de su Jefe Nacional se lanza a una espiral de violencia callejera incontrolada, muy bien descrita por Agustín de Foxá y Arturo Barea en sus novelas sobre el Madrid pre-bélico, contra las izquierdas que derivarán directamente en el estallido de la guerra civil.

Un estallido del que precisamente ellos, los falangistas, no fueron los principales responsables ni apologistas, sino más bien las derechas, los cedistas, como muy bien reconoce en Lisboa en 1942 en una carta el líder derechista José María Gil Robles, quien afirma literalmente cómo sus miembros fueron conocedores y partícipes en todo momento de la organización del golpe militar de 1936, al frente del cual, y en cooperación con los militares se colocaron sus miembros y afiliados.

Así lo escribe literalmente el propio Gil Robles;

“Estaba abierto el camino a la intervención de las fuerzas armadas, y legitimado plenamente el empleo de la fuerza para restaurar el orden social y jurídico. No se divisaba más solución que la militar, y la CEDA se dispuso a darle todo el apoyo posible.

Cooperé con el consejo, con el estímulo moral, con órdenes secretas de colaboración, e incluso con auxilio económico, tomado en no despreciable cantidad de los fondos electorales del partido.

En relación directa con el Alzamiento poco pude hacer, salvo tareas secundarias tales como el intento de cubrir al General Franco con la inmunidad parlamentaria.

No me creí, sin embargo, dispensado de prestar mi ayuda, y en consecuencia transmitir a los elementos directivos de las organizaciones provinciales las siguientes instrucciones reservadas para el momento en que el Alzamiento se iniciase;

1.- Todos los afiliados se pondrán inmediata y públicamente al lado de los elementos militares.
2.-Las organizaciones del partido prestarán la más amplia colaboración, sin el menor carácter partidista.
3.-Los elementos jóvenes se presentarían en el acto en los cuarteles para vestir el uniforme del ejército y colocarse bajo el mando de los jefes militares.

El día que estalló el Alzamiento, la CEDA dejó prácticamente de actuar como partido, y sus elementos no fueron más que españoles.

Para la CEDA, el resultado que apetecíamos era que el Alzamiento nos llevara a un Estado autoritario pero no totalitarista, respetuoso con los derechos inviolables de la persona humana, pero enemigo de toda clase de libertades disolventes. Por este ideal, murieron en el frente y en la retaguardia centenares de miles de hermanos nuestros”.

En contra de ello, José Antonio siempre apoyó la independencia de FE-JONS de golpes y aventuras militares, evidenciado en sus cartas, pero que sirvió de poco por el descontrol, la desorganización y la falta de liderazgo de una Falange descabezada.

Así se manifestaba los días 20 y 24 de junio de 1936, menos de un mes antes del golpe militar el líder falangista literalmente;

Aviso a los “madrugadores”: la Falange no es una fuerza cipaya

Por la izquierda se nos asesina (o a veces se intenta asesinarnos, porque no somos mancos, a Dios gracias). El Gobierno del Frente Popular nos asfixia (o intenta asfixiarnos, porque ya se ve de lo que sirven sus precauciones). Pero –¡cuidado, camaradas!– no está en la izquierda todo el peligro. Hay –¡aún!– en las derechas gentes a quienes por lo visto no merecen respeto nuestro medio centenar largo de caídos, nuestros miles de presos, nuestros trabajos en la adversidad, nuestros esfuerzos por tallar una conciencia española cristiana y exacta.

Esas gentes, de las que no podemos escribir sin cólera y asco, todavía suponen que la misión de la Falange es poner a sus órdenes ingenuos combatientes. Un día sí y otro no los jefes provinciales reciben visitas misteriosas de los conspiradores de esas derechas, con una pregunta así entre los labios: “¿Podrían ustedes darnos tantos hombres?”

Todo jefe provincial o de las J.O.N.S., de centuria o de escuadra a quien se le haga semejante pregunta debe contestarla, por lo menos volviendo la espalda a quien la formule. Si antes de volverle la espalda le escupe el rostro no hará ninguna cosa de más.

¿Pero qué supone esa gentuza? ¿Que la Falange es una carnicería donde se adquieren al peso tantos o cuántos hombres? ¿Suponen que cada grupo local de la Falange es un tropa de alquiler a disposición de las empresas?

La Falange es una e indivisible milicia y partido. Su brío combatiente es inseparable de su fe política. Cada militante en la Falange está dispuesto a dar su vida por ella, por la España que ella entiende y quiere, pero no por ninguna otra cosa.

No ya la vida; ni una gota de sangre debe dar ningún camarada en auxilio de complots oscuros y maquinaciones más o menos derechistas cuyo conocimiento no les llegue por el conducto normal de nuestros mandos. El jefe nacional ha dicho muchas veces que así como los heridos al servicio de la Falange son ensalzados ante sus camaradas, el que padezcan herida en servicio no ordenado por la Falange será expulsado de ella con vilipendio.

Algunos ingenuos camaradas hasta agradecerían esta repentina incorporación. Creerán que la Falange ha adquirido un refuerzo valioso. Pero lo que quiere el “madrugador” es suplantar a nuestro movimiento, aprovechar su auge y su dificultad de propaganda, encaramarse en él y llegar arriba antes de que salgan de la cárcel nuestros presos y de la incomunicación nuestras organizaciones. En una palabra: madrugar.

No Importa, Boletín de los días de persecución, número 3, 20 de junio de 1936.

A todas las jefaturas territoriales y provinciales. Urgente e importantísimo.

Ha llegado a conocimiento del jefe nacional la pluralidad de maquinaciones en favor de más o menos confusos movimientos subversivos que están desarrollándose en diversas provincias de España.

La mayor parte de los jefes de nuestras organizaciones, como era de esperar, han puesto en conocimiento del mando cuantas proposiciones se les han hecho, y se han limitado a cumplir en la actuación política las instrucciones del propio mando. Pero algunos, llevados de un exceso de celo o de una peligrosa ingenuidad, se han precipitado a dibujar planos de actuación local y a comprometer la participación de los camaradas en determinados planes políticos.

Las más de las veces, tal actitud de los camaradas de provincias se han basado en la fe que les merecía la condición militar de quienes les invitaban a la conspiración.

Esto exige poner las cosas un poco en claro.

El respeto y el fervor de la Falange hacia el Ejército están proclamados con tal reiteración, que no necesitan ahora de ponderaciones. Desde los 27 puntos doctrinales se ha dicho cómo es aspiración nuestra que, a imagen del Ejército, informe un sentido militar de la vida toda la existencia española. Por otra parte, en ocasiones memorables y recientes, el Ejército ha visto compartidos sus peligros por camaradas nuestros.

Pero la admiración y estimación profunda por el Ejército como órgano esencial de la patria no implica la conformidad con cada uno de los pensamientos, palabras y proyectos que cada militar o grupo de militares pueda profesar, preferir o acariciar. Especialmente en política, la Falange –que detesta la adulación porque la considera como un último menosprecio para el adulado– no se considera menos preparada que el promedio de los militares.

La formación política de los militares suele estar llena de la más noble ingenuidad. El apartamiento que el Ejército se ha impuesto a sí mismo de la política ha llegado a colocar a los militares, generalmente, en un estado de indefensión dialéctica contra los charlatanes y los trepadores de los partidos. Es corriente que un político mediocre gane gran predicamento entre militares sin más que manejar impúdicamente algunos de los conceptos de más hondo arraigo en el alma militar.

De aquí que los proyectos políticos de los militares (salvo, naturalmente, los que se elaboran por una minoría muy preparada que en el Ejército existe) no suelen estar adornados por el acierto.

Esos proyectos arrancan casi siempre de un error inicial: el de creer que los males de España responden a simples desarreglos de orden interior y desembocan en la entrega del Poder a los antes aludidos, charlatanes faltos de toda conciencia histórica, de toda auténtica formación y de todo brío para la irrupción de la Patria en las grandes rutas de su destino.

La participación de la Falange en uno de esos proyectos prematuros y candorosos constituida una gravísima responsabilidad y arrastraría su total desaparición, aun en el caso de triunfo.

Por este motivo: porque casi todos los que cuentan con la Falange para tal género de empresas la consideran no como un cuerpo total de doctrina, ni como una fuerza en camino para asumir por entero la dirección del Estado, sino como un elemento auxiliar de choque, como una especie de fuerza de asalto, de milicia juvenil, destinada el día de mañana a desfilar ante los fantasmones encaramados en el Poder.

Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado nacionalsindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción patria bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora (de la que España ha conocido tan largas muestras), orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules.

Como de seguro tal perspectiva no halaga a ningún buen militante, se previene a todos por esta circular, de manera terminante y conminatoria, lo siguiente:

1. Todo jefe, cualquiera que sea su jerarquía, a quien un elemento militar o civil invite a tomar parte en conspiración, levantamiento o cosa análoga, se limitará a responder: “Que no puede tomar parte en nada, ni permitir que sus camaradas la tomen, sin orden expresa del mando central, y que, por consiguiente, si los órganos supremos de dirección del movimiento a que se les invita tienen interés en contar con la Falange, deben proponerlo directamente al jefe nacional y entenderse precisamente con él o con la persona que él de modo expreso designe”.
2. Cualquier jefe, sea la que sea su jerarquía, que concierte pactos locales con elementos militares o civiles, sin orden expresa del jefe nacional, será fulminantemente expulsado de la Falange, y su expulsión se divulgará por todos los medios disponibles.
3. Como el jefe nacional quiere tener por sí mismo la seguridad del cumplimiento de la presente orden, encarga a todos los jefes territoriales y provinciales que, con la máxima premura, le escriban a la prisión provincial de Alicante, donde se encuentra, comunicándole su perfecto acatamiento a lo que dispone esta circular y dándole relación detallada de los pueblos a cuyas J.0.N.S. se ha transmitido. Los jefes territoriales y provinciales, al dirigir tales cartas al jefe nacional, no firmarán con sus nombres, sino sólo con el de su provincia o provincias respectivas.
4. La demora de más de cinco días en el incumplimiento de estas instrucciones, contados desde la fecha en que cada cual la reciba, será considerada como falta grave contra los deberes de cooperación al Movimiento.

Madrid, 24 de junio de 1936.

El resto de la historia, iniciada el 18 de julio de 1936, es de sobra conocido.

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LUIS BUÑUEL. TIERRA SIN PAN.

buñuelSon muchos los mensajes y respuestas que recibimos a nuestras publicaciones, cosa que agradecemos, ya sean positivos o negativos.

Una pregunta recurrente y un argumento que se esgrime habitualmente contra nosotros es que no publicamos suficientes temas “patrióticos”

Muchas veces hemos dicho que nosotros no somos una “organización patriótica” en el sentido que actualmente tiene esa denominación. Nuestro patriotismo empieza desde abajo, desde la persona, desde el respeto profundo a la dignidad, la libertad y la integridad de la persona.

“Las derechas, sí, invocan a la Patria, invocan a las tradiciones; pero son insolidarias con el hambre del pueblo, insolidarias con la tristeza de esos campesinos que aquí, en Andalucía, y en Extremadura y en León, siguen viviendo –decía Julio Ruiz de Aldacomo se vivía hace quinientos años; siguen viviendo –os digo yo– como desde la creación del mundo viven algunas bestias. Y esto no puede ser así. No se puede ensalzar a la Patria y sentirse exento de sus sacrificios y de sus angustias; no se puede invitar a un pueblo a que se enardezca con el amor a la Patria si la Patria no es más que la sujeción a la tierra donde venimos padeciendo desde siglos. No se puede invocar a la Patria y gritarnos ahora, en la ocasión difícil: “¡Que se nos hunde la Patria! ¡Que perdemos los mejores valores espirituales!”, cuando quienes lo dicen nos han puesto en esta coyuntura, en este inminente peligro, por no votar un aumento de impuestos sobre los Bancos y las grandes fortunas.”

Nosotros ensalzamos a la Patria sintiéndonos parte de sus sacrificios y angustias, y sabemos que sólo en la reparación de estas podemos encontrar sentido a la palabra “Patria”.

Otros nos hablan de “las tradiciones hispánicas de nuestra doctrina” sin pararse a pensar cuáles son esas tradiciones, si las tradiciones caciquiles de nuestro pasado y presente, siempre a caballo entre el capitalismo y el feudalismo o las tradiciones espirituales que arrancan del pueblo.

Esas tradiciones que ellos invocan son las del hambre que denunció Luis Buñuel en el documental “Tierra sin pan” o Miguel Delibes en “Los santos inocentes” que llevó al cine magistralmente Mario Camus,

Esas tradiciones son precisamente las que la Falange siempre ha denunciado.

Por ello, seguiremos haciendo Patria defendiendo la justicia social, no ondeando banderas de hipocresía, egoismo e insolidaridad

EL MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA Y EL FICHAJE DE CRISTIANO. LA PROPIEDAD PRIVADA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN ES UN ROBO.

mfeEn Italia, los trabajadores de Fiat van a la huelga por el millonario fichaje de Cristiano Ronaldo, sufragado por la Compañía.

Los trabajadores se preguntan si es justo que mientras que a ellos se les exigen esfuerzos salariales, la compañía, propiedad de la familia Agnelli durante generaciones, gaste millones en pagar a alguien absolutamente improductivo.

Sí, porque los trabajadores se han dado cuenta de que la enorme fortuna amasada por la familia Agnelli, proviene de la plusvalía que genera su trabajo, un trabajo productivo, no como el de Ronaldo que es un trabajo meramente especulativo.

No vamos a analizar aquí la cuestión de si Ronaldo es un producto del capitalismo, lo que daría para un sólo artículo, sino el robo que supone la propiedad privada de los medios de producción, causante de todas las injusticias en el mundo laboral.

Sólo plantear esta cuestión hará retorcerse y producir bilis a todos esos falangistas que defienden “los valores hispánicos de nuestra doctrina”, pues para ellos, plantearse cualquier cambio en el “derecho a la propiedad privada capitalista” es de comunisssstas.

Nosotros, siguiendo la doctrina social de la auténtica Falange, entendemos que el capitalismo no encierra ningún “valor hispánico”, ni siquiera patriótico, pues no genera riqueza para el conjunto de la sociedad, osea la nación, sino para sí mismo.

Entendemos que el derecho a la propiedad está supeditado al fin social de la cosa poseída.

Entendemos que José Antonio cambió el concepto de propiedad, siendo esta un medio para la realización plena del hombre en la sociedad y no un fin en sí misma.

La propiedad privada de los medios de producción es un robo porque se basa en que el capital se apropie de la plusvalía generada por el trabajo de muchos.

El capital es un medio que ha de ser puesto a disposición del trabajo, de los productores que realmente generan riqueza, y que de este modo, distribuyendo la plusvalía generada de forma justa, hacen que esa riqueza revierta en toda la sociedad y no sólo en unos pocos.

Que los trabajadores de Fiat no estén dispuestos a permitir que con su esfuerzo y el de sus familias se paguen los caprichos de quienes, condenándoles a la miseria, se enriquece de forma indecorosa con su sudor, y que esa riqueza se utilice para pagar a otro millonario caprichoso e improductivo, es una noticia que nos llena de esperanza.

Es una noticia que a cualquier falangista debería hacer recapacitar y pensar que hay objetivos que sólo son utópicos porque no se trabaja seriamente en ellos.

FORZA FIAT!!!

JUAN ANTONIO LLOPART NO ES MAXWELL PERKINS. NI FALTA QUE NOS HACE.

5b46f426690e2s40152_tJuan Antonio Llopart no le gusta que exista el Movimiento Falangista de España. Dice el tío -sin inmutarse- que deberíamos habernos disuelto hace mucho y que, desde luego, no deberíamos existir ahora. No le gustamos. Hay qué ver la perra que les ha entrado a todos estos -que no son falangistas- con una cuestión que es un asunto estrictamente falangista para falangistas. No estoy seguro, pero creo que el editor barcelonés sostiene que el MFE debió disolverse poco después de marcharse él a principios de los ochenta. Para qué conservar un partido político si Juan Antonio Llopart ya no milita en él: obvio.

Los españoles y su creencia en que todos podemos meter siempre la cuchara en la escudilla ajena: opinar por opinar y meterse en camisa de once varas. Y se ha abierto esta extraña veda en la que todos podemos hablar entrando gustosamente al trapo. Creer que el MFE debe disolverse o -por qué no y puestos a ello a calzón quitado– pensar que Ediciones Fides debería desaparecer del espectro editorial o estimar que, por el nulo interés que despiertan en la sana ciudadanía española pongo por caso, debería Llopart de dejar de darnos la brasa con las llamadas Jornadas de la Disidencia. Y eso que este año se nos invitó de carambola y estuvimos, frente a la opinión de cualificadas personas que, desde el MFE, opinaron en su momento internamente que a esos sitios no había que aparecer. Pero esta es otra historia que, sin forzar mucho, nos lleva a la materia en cuestión.

Porque, en efecto, la opinión que nosotros tenemos de Juan Antonio Llopart se queda en casa. Yo no tengo ninguna opinión personal sobre él, porque no le conozco. No he cenado con él, ni he tomado copas con él, ni tampoco he coincidido con él en más que en alguna que otra tertulia. Creo recordar que pensé en publicar con él, pero el nacimiento de Ediciones Esparta de mi amigo Enrique Uribe me llevó finalmente a elegir esa editorial y no otra. No me conoce en absoluto, pero opina de mi entorno con una seguridad y contundencia visionaria. Más parece que este hombre me haya leído el culo como si de un Maestro Joao versión fiamma nera se tratase. 

Y no me parece justo. No me parece algo equitativo que mientras que a mí me es absolutamente indiferente la opinión que, sobre cualquier asunto, pueda tener Juan Antonio Llopart yo tenga que padecer, por contra, las sentencias que este editor nos dedica -tanto a mí como a mis camaradas- respecto a la actuación general del Movimiento Falangista de España, respecto a las cosas que apoyamos y a las que dejamos de apoyar así como respecto a la indudable redondez de la tierra y otras notables obviedades. La opinión es libre pero… ¿si nosotros no nos metemos en su vida por qué se mete él en la nuestra?

De todas formas, yo prefiero a este Llopart de chascarrillo y pie de obra que al otro: al Llopart serio de aquello de la metapolítica, de la fundamentada crítica a la talasocracia plutocrática, de la militancia en la disidencia tercerista, o del estudio de la nueva geopolítica continental. A ese Juan Antonio Llopart que reza porque al fin llegue el día en que se reconozcan sus méritos y pueda recoger un sobre Bárcenas Style cada mes de la Embajada Rusa de la madrileña Calle Velázquez  y que se muere por un viaje pagado al Damasco paradisíaco de Bashar Al Assad. A ese Juan Antonio Llopart no hay quien lo aguante porque es  -pocas cosas hay tan sencillas de definir como esto- muy pesado: plúmbeo y farragoso como sólo un editor fascista sabe serlo.

Editor sin lectores en un mundo de ciegos en el que el publicista tuerto es leído por muy pocos y comprendido por muchos menos. Y lo divertido -lo profundamente gracioso- es que en eso fundamenta un antiguo y sólido prestigio dentro de la extrema derecha española: en que como las obras publicadas por Llopart parecen serias e intelectualmente estructuradas todo activista ultra, que no ha pasado nunca de la página tres, entiende que Llopart también debe ser serio e intelectualmente estructurado. Además hace unos libros muy bonitos. Dijo Foscolo -para que luego digan que los revolucionarios del Siglo XIX no sirven para nada- que la seriedad fue siempre amiga de los impostores. Pues eso.

Decía antes de divagar sobre esto y lo otro que me era totalmente indiferente la opinión de Juan Antonio Llopart sobre cualquier cosa. Así vivía yo totalmente ajeno a sus andanzas y deseando, con sinceridad, que le fuera tan fantásticamente bien vendiendo libros de metapolítica como a mí me va ejerciendo la abogacía pijoprogre por ejemplo, y en la creencia de que la crisis está pasando para todos. Pero nuestro editor favorito ha roto el status quo y nos obliga a detenernos en su opinión aunque sea un momento. Un momento tan jovialmente cachondo como lo son sus previas afirmaciones sobre nosotros.

Yo prefiero al Llopart de andar por casa que al coñazo que patrocina Nihil Obstat: ese tochito que debe tener el mismo número de lectores que, por ejemplo, afiliados tiene el MFE o que asistentes acuden a una asamblea general de FEJONS. Yo prefiero a ese que cambia el nombre consolidado de su Editorial Nueva República por el de Ediciones Fides para evitarse el peligro de sufrir un Pedro Varela por parte de los fiscales sionistas del Sistema. Con las cosas de comer no se juega damas y caballeros, no sea que el Estado vaya a perseguirle a uno porque no han sido seis millones ni de coña y nos cierre el negocio además de perseguir nuestra libertad de pensamiento.  A ese activista de extrema derecha que lo mismo te monta un cisma en el Movimiento Social Republicano -cargándose una obra política de larga trayectoria- no sin antes meter a ese mismo Pedro Cantero que dice admirar como independiente en una lista electoral de este partido en 2.014 con ocasión de la publicación de “La Dignidad de la Pobreza” un año antes. Eso es querer y respetar al MFE y eso, sin duda, es también querer y respetar a Pedro Cantero en su indudable hombría de bien. Eso no es utilizar a Pedro Cantero: eso es hacerle el favor de iniciarle en la Geopolítica y en la Geoestrategia Paneuropea.

Dice Llopart que aprendió a militar en política en el MFE de Pedro Cantero pero, sin duda, algo se ha debido perder por el camino. Porque si empiezas militando en el falangismo que predica el MFE y terminas conociendo entera la cadena de mando de la Décima División Panzer Frundsberg de las Waffen SS es que algo no ha debido de ir demasiado bien. A mí me gusta mucho que la gente que ha empezado a meterse en política en la inmadurez del fascismo -que es el caso de casi todos nosotros- termine en el nacionalsindicalismo. Lo que me produce una profunda pena -demostrativa de nuestra nula capacidad de atracción- es que personas que han comenzado en una idea muy determinada de lo que debe ser la Falange acaben en un muy poco imaginativo fascismo y en un indisimulado revisionismo histórico.

Me resulta conmovedor el afecto que tiene Llopart  frente a nuestros anteriores máximos responsables. Sin embargo, no le he visto en ninguno de los homenajes que hemos organizado a Pedro Cantero  desde nuestra Junta Nacional, ni en ninguna de las charlas que hemos tenido el honor inmenso de recibir de él ni en nada parecido. Tampoco le hemos visto en sus pruebas de hospital -maravillosas clases inesperadas de falangismo honesto- ni en sus entrevistas ni en sus presentaciones. A lo mejor es que se me ha pasado a mí. Y lo mismo ocurre con la repulsa que hace de la utilización que hemos hecho de una figura de la talla de Antonio Jareño  quien, por cierto, todo el mundo había dejado abandonado frente a la toma del partido por parte de la caverna santanderina y aragonesa. Hemos pasado horas y horas hablando con Antonio Jareño y nunca nos ha hablado de Llopart. En el MFE nos resulta conmovedor ese afecto tan repentino que tiene todo el mundo ahora por Antonio Jareño. Para que luego digan que en España hay que morirse para que a uno se le reconozca.

En fin, que esto suele pasar. Que uno empieza hablando de alguien que no sabe de lo que habla y termina hablando de lo que sabe de verdad. Si nuestro desde ahora editor favorito persiste en la proclamación ante su auditorio de la disolución del Movimiento Falangista de España por no servir ya para nada, nosotros nos veremos obligados a reclamar -ante nuestro público y por idéntico motivo- la disolución de Ediciones Fides y la destrucción pública, lógicamente durante varios días seguidos, de todos los ejemplares en stock de Nihil Obstat. Aunque tanto mis camaradas como yo estaríamos tal vez receptivos a reconsiderar la disolución del MFE siempre y cuando Llopart se comprometiera a no castigarnos más con la publicación y difusión de los abultadísimos panfletos de Alexander Dugin.

Y también, cómo no, cabe la posibilidad de sentarse en una mesa amigable y tranquila con el MFE para -desde el conocimiento directo y no desde la prepotencia melíflua- conocer la cuestión tratada de primera mano y para no hablar a través de terceros. Eso es lo que hubiera hecho Maxwell Perkins aunque, como todos sabemos, nuestro Juan Antonio Llopart tenga sus referentes profesionales en los más cercanos  “Putzi” Hanfstaengl o Margarita Simonián.

MIGUEL ANGEL HERNÁNDEZ (RESPONSABLE DE ORGANIZACIÓN DEL MFE) ANUNCIA CAMBIOS EN EL MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA. LA ILUSIÓN DE UNA NUEVA ETAPA.

614rg6urbwL._SX425_Entre tanta inmundicia y cochambre, y entre la más de una centena de insultos recibidos por el MFE en público y en privado a raíz de nuestro último Comunicado respecto a la cuestión LGTBI, se han producido también agradables sorpresas. Habituados al ataque y fogueados en la injuria, muchas veces no advertimos que también estamos haciendo amigos y atrayendo nuevos militantes a esta casa de locos que es el Movimiento Falangista de España. Los últimos ataques ultras y homófobos a nuestras posiciones han traído como consecuencia adhesiones inesperadas a nuestra lucha. Falangistas cansados de ver como el nacionalsindicalismo es disuelto en la masa amorfa de la extrema derecha y de comprobar que, de manera consciente, se está dando la espalda desde la Falange a los problemas reales de este tiempo difícil. Nuevas afiliaciones e inesperadas simpatías que nos llegan en medio de tanta miseria.

Las últimas adhesiones a nuestra organización provocan que, en la agenda de nuestra próxima asamblea general de verano –tal vez Congreso si así se acuerda– se produzca una más que necesaria RENOVACIÓN DE COLABORADORES en nuestras distintas áreas de trabajo. El objetivo es doble: de un lado conseguir un mayor número de personas implicadas en la marcha de la organización, superados ciertos problemas laborales de algunas de ellas que permiten dedicar un mayor tiempo al partido y, de otro, encuadrar a estos nuevos afiliados a nuestra pequeña estructura garantizando tanto la expresión de la opinión individual de cada uno como la continuación de nuestro sistema asambleario que, hasta la fecha, ha funcionado bien en la organización. Estas dos características, opinión y asamblea, nos acercan en nuestro funcionamiento diario al falangismo en el que creemos y por el que luchamos.

Con esta renovación, que supone una SALIDA de personas de nuestra organización al tiempo que una ENTRADA de otras, esperamos disponer de una mayor flexibilidad de cara a las Elecciones Municipales que se avecinan, así como de una mayor agilidad en nuestra labor de reorganización nacionalsindicalista.

A los que se retiran de nuestras tareas de organización, les agradecemos enormemente su implicación en el MFE y la dedicación mostrada en estos meses difíciles. Esperamos que nos sigan mostrando su apoyo en la distancia y en los actos y cuestiones puntuales que el MFE pueda solicitarles. A los que llegan, no podemos menos que celebrar infinitamente su compromiso personal y militante, que nos lleva a dar este paso de reorganización de tanta responsabilidad.  A todos gracias. Gracias porque hacéis posible este pequeño milagro diario que es la subsistencia del Movimiento Falangista de España.

Bienvenidos nuestros nuevos afiliados y simpatizantes y bienvenidos estos tiempos nuevos en la soledad de nuestras posturas bien definidas. Y esperamos ese nuevo Congreso de 2.018 renovador, ilusionante, libre y objetivo.

MIGUEL ANGEL HERNÁNDEZ. Responsable de Organización del MFE.

UNOS VERSOS COMO PARÉNTESIS… “BOTH SIDES NOW” DE JONI MITCHELL.

BOTH SIDES NOW (Joni Mitchell).

Bows and flows of angel hair and ice cream castles in the air
And feather canyons everywhere, i’ve looked at cloud that way.
But now they only block the sun, they rain and snow on everyone.
So many things i would have done but clouds got in my way.

I’ve looked at clouds from both sides now,
From up and down, and still somehow
It’s cloud illusions i recall.
I really don’t know clouds at all.

Moons and junes and ferris wheels, the dizzy dancing way you feel
As every fairy tale comes real; i’ve looked at love that way.
But now it’s just another show. you leave ‘em laughing when you go
And if you care, don’t let them know, don’t give yourself away.

I’ve looked at love from both sides now,
From give and take, and still somehow
It’s love’s illusions i recall.
I really don’t know love at all.

Tears and fears and feeling proud to say “i love you” right out loud,
Dreams and schemes and circus crowds, i’ve looked at life that way.
But now old friends are acting strange, they shake their heads, they say
I’ve changed.
Something’s lost but something’s gained in living every day.

I’ve looked at life from both sides now,
From win and lose, and still somehow
It’s life’s illusions i recall.
I really don’t know life at all.

YA DE AMBOS LADOS

Rizos y ondas de cabello de ángel, y castillos de helado en el aire,
Y desfiladeros de plumas alrededor; así veía yo las nubes.
Pero ahora solo ocultan el sol y dejan caer lluvia y nieve sobre los demás.
¡Tantas cosas hubiera podido hacer si las nubes no se hubieran interpuesto!

Ya he mirado las nubes desde ambos lados:
Desde arriba y abajo; y aun así, de algún modo,
Es la ilusión de nubes lo que evoco:
En realidad no sé absolutamente nada de las nubes.

Lunas y norias y meses de junio: ese sentirte como bailando ebria
Según los cuentos de hada se van volviendo reales; así veía yo el amor.
Pero ahora no es más que otra actuación: los abandonas riéndote al marchar
Y, si te importó, no dejes que lo sepan; no te entregues.

Ya he mirado el amor desde ambos lados:
desde el dar y el tomar; y aun así, de algún modo,
Es la ilusión del amor lo que evoco:
En realidad no sé absolutamente nada del amor.

Lágrimas y miedos y sentirse orgullosa de decir “te quiero” directamente y en voz alta;
Sueños y planes y espectadores circenses; así veía yo la vida.
Pero ahora los viejos amigos se comportan como extraños, niegan con la cabeza y dicen que he cambiado:
Algo se pierde -pero también algo se gana- con cada día vivido.

Ya he mirado la vida desde ambos lados:
Desde el triunfo y la derrota; y aun así, de algún modo,
Es sólo la ilusión de la vida lo que evoco:
En realidad no sé nada de la vida
En absoluto.

FUNDAMENTOS DE LOS “ANGRY WORKERS” (“EL SALARIADO”).

peinetaHemos actualizado nuestro texto “Acerca de nosotros” con algunas cosas básicas. No es ni un santo grial ni un manifiesto invariable, simplemente algunas bases…

El actual sistema se basa en las clases sociales. Los productores están desposeídos de los medios de producción y de los productos, no pueden decidir cómo ni para qué se produce. La producción se lleva a cabo para generar beneficio y conservar la consiguiente división entre ricos y pobres, dirigentes y dirigidos.

El sistema actual tiene una contradicción que nos permite pensar en una sociedad mejor. La tasa de productividad que se ha alcanzado es alta, lo que significa que sólo una minoría de personas trabaja para producir alimentos, hogares, artículos necesarios y servicios. Esta productividad y conocimiento social permitiría a todos vivir una buena vida. Nos permitiría minimizar el tiempo dedicado a producir los bienes necesarios así como decidir sobre la producción y la vida a una escala social más amplia y no jerárquica. Pero debido a su naturaleza clasista, el sistema emplea personas solo si la producción es rentable y utiliza tecnología que ahorra trabajo para reducir el número de personas empleadas. Esto crea desempleo. Más desempleo significa más competencia entre los trabajadores, lo que a su vez significa salarios más bajos. El resultado es un aumento de la pobreza relativa a pesar del aumento de la productividad social. El sistema tiene que malgastar tiempo y energía en producir cosas que sólo son necesarias en una sociedad de clases (seguridad privada, prisiones, armas, educación para las élites, etc.). Genera trabajo inútil como resultado de una mala coordinación (las empresas o departamentos solo están interesados ​​en sus ganancias individuales) y unas estructuras burocráticas jerárquicas.

Debido a su limitado objetivo y al conflicto interno -la separación entre los productores y los medios y el mando de la producción- el sistema crea frecuentes situaciones de crisis económica. Durante estas crisis, las instalaciones productivas dejan de utilizarse, a pesar de las necesidades sociales. No es que haya poco, hay demasiado, pero los artículos e instalaciones sobre-producidos no se pueden vender ni emplear para obtener ganancias. El aumento de las luchas y las guerras nacionales ha sido el resultado histórico de estas crisis y la única forma de resolverlas. Otra importante crisis generada por el sistema es el duradero daño ambiental. Sin abolir la estructura clasista de la sociedad, las crisis antes mencionadas no se pueden evitar. Esto plantea un límite estructural para el reformismo.

La principal fuerza del sistema reside en el hecho de que los productores solo pueden unirse y producir bajo las órdenes del sistema, por ejemplo, son las grandes corporaciones las que reúnen a los trabajadores en una cadena de suministro global. Esto significa que aunque la producción depende del trabajo de millones de trabajadores, parece como si las empresas fueran la fuente de producción. El proceso de producción está estructurado de tal manera que mantiene a los trabajadores individuales, o a grupos de trabajadores, separados y bajo una jerarquía, por ejemplo entre trabajadores manuales e intelectuales.

Las capacidades creativas de miles de millones de personas se desperdician en trabajos repetitivos e inútiles. Al mantener las divisiones entre el trabajo doméstico y la producción social y entre las regiones desarrolladas y subdesarrolladas, el sistema reproduce las divisiones entre hombres y mujeres y las divisiones a lo largo de líneas étnicas.

Su segunda fuerza reside en el Estado. El Estado garantiza que la clase trabajadora permanezca separada de los medios de producción y de los productos, principalmente de dos maneras: a) amenazando a los violentos que desafían las relaciones de propiedad actuales; y b) usando sus ámbitos legales y políticos para integrar y/o individualizar las luchas sociales, por ejemplo a través de los tribunales o el parlamento. Operando dentro de la estructura legal del Estado-nación, los partidos políticos y los sindicatos son propensos a canalizar las disputas de clase hacia callejones legales o parlamentarios. Esto refuerza la pasividad y las ilusiones entre los trabajadores.

Aunque la posibilidad de una sociedad sin clases “basada en la asociación libre de productores” existe objetivamente, la clase obrera global depende de sí misma para emanciparse y crear las bases materiales para una nueva sociedad. Para desafiar los principales pilares del poder del sistema actual, anteriormente mencionados, este proceso de emancipación deberá necesariamente tener ciertas características: a) los trabajadores deberán superar las separaciones que el actual proceso de producción social les impone, es decir, la separación por empresas, profesiones, esfera doméstica y pública, fronteras nacionales y, lo que es más importante, la división entre los que mandan y los que siguen; las jerarquías dentro de la clase trabajadora tendrán que ser cuestionadas desde abajo, los simples llamamientos a la unidad son idealistas; b) los trabajadores deberán apropiarse de los medios de producción, colectivizar el conocimiento y desarrollar nuevas formas de toma de decisiones colectivas a escala local y global; sobre esta base es posible abolir las relaciones asalariadas y monetarias; c) los trabajadores deberán enfrentar y superar las fuerzas violentas que controla el Estado con el objetivo de mantener el orden actual y las relaciones de propiedad.

Por lo tanto, el proceso revolucionario es tanto una lucha de fuerza material sobre cuestiones cotidianas (sobre salarios o vivienda, contra el acoso) como un proceso de aprendizaje a escala global. Los trabajadores deben aprender a liderar sus propias luchas y superar los límites establecidos por la patronal y el Estado. Cualquier forma de organización que no apunte hacia la auto-organización y la actividad de los trabajadores, que los mantenga separados del mando, no puede ser revolucionaria, al igual que las organizaciones que refuerzan las divisiones, por ejemplo las basadas en profesiones o nacionalidades.

Para apoyar este proceso material y de aprendizaje, comenzamos preguntando a los trabajadores sobre sus experiencias y tratando de comprender el contexto más amplio y las divisiones en las que se desarrolla su lucha. Sobre esta base, tratamos de desarrollar juntos formas de organización: cómo hacer fuerza contra los patrones de manera más efectiva, cómo lograr que se involucren en el proceso la mayor cantidad posible de trabajadores y cómo contactar con otros trabajadores en situaciones similares. Debatimos abiertamente las experiencias actuales e históricas de la lucha de la clase trabajadora y, por lo tanto, esperamos funcionar como un punto de atracción para otros trabajadores revolucionarios a nivel local y global. Trabajamos para lograr una organización global que pueda apoyar la lucha y la emancipación de la clase trabajadora material y estratégicamente.

EL MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA Y EL COLECTIVO LGTBI: ANTE EL TORRENTE DE INSULTOS Y DIFAMACIONES.

mfeEl MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA (M.F.E.) entiende que el nacionalsindicalismo parte de una consideración de las personas como seres libres e iguales, dignos portadores todos ellos de valores fundamentales. Esta consideración esencialmente falangista abarca, como no puede ser menos, una realidad radical e íntima como es la sexualidad y todas sus expresiones éticas, sin que pueda referirse a expresiones dañosas o delictivas. Tomando ello como punto de partida, nuestra organización publicó  un comunicado oficial el pasado día 7 en el que se limitaba a exponer las anteriores ideas: a mostrar su plena conformidad con una realidad, que es la legalidad actual del matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad igualmente legal de la adopción de menores por parejas homosexuales; y a desear que las llamadas Fiestas del Orgullo transcurriesen con alegría y en paz. Nosotros no compartimos muchas veces, y esta es otra de ellas, la visión de las cosas que tiene la mayoría de lo puede entenderse como falangismo falangistas.

El MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA (M.F.E.) entiende que es cierto que pueden mantenerse distintas ideas y concepciones morales sobre estas cuestiones siempre delicadas, y que es cierto, igualmente, que puede ser discutible la última parte del citado
comunicado, como así lo hicieron algunos camaradas, y de una manera pública y muy razonada Juan Luis Bagües, quien cuenta con sobrada autoridad para exponer sus opiniones entre nosotros con absoluta libertad. Por fortuna, no se trata de una cuestión cerrada y el debate sigue abierto en nuestra organización: se ha manifestado oficial y públicamente desde nuestra Junta Nacional que la llamada cuestión LGTBI queda en espera, para su determinación definitiva, de las decisiones que se adopten en nuestro próximo Congreso Nacional. Es una materia más de las que, desde nuestra pequeña organización, requieren un desarrollo más pausado, consensuado y debatido.

El MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA (M.F.E.) entiende que, además y por desgracia, algunas de las fotografías y reportajes publicados durante estos días dan cuenta de la ordinariez y de la gratuíta obscenidad que ha podido observarse en algunos de los participantes de la Marcha, así como del aprovechamiento despiadado de la fiesta tanto por empresarios rapaces como por políticos avisados. Todo ello pesa a posteriori a la hora de afirmar nuestra visión incondicionalmente positiva de las Fiestas del Orgullo y, como ya hemos expresado, son circunstancias que van a tener su evidente peso en debates posteriores.

El MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA (M.F.E.) entiende que, pese a aceptar la crítica noble e inteligente inherente a toda toma pública de postura acerca de este asunto concreto, no tenemos más remedio que deplorar profundamente las reacciones habidas en el llamado mundo azul ante nuestro comunicado: todo el rencor, toda la zafiedad, toda la violencia, toda la homofobia y toda la impotencia, se han volcado, una vez más, sobre nosotros. En esta ocasión, se ha hecho gala de un nivel de zafiedad y miseria moral insuperables. Nosotros no nos vamos a disolver, como pretende más de un santón cincuentón del pseudofalangismo antidemocrático, ni tampoco vamos a dejar de decir en todo momento lo que pensamos. Somos pocos -quién ha negado eso- y que nadie dude que vamos a seguir nuestro camino, unidos en el propósito de la construcción de un nacionalsindicalismo vertido en odres nuevos, democrático, federal, e igualitario. Estas olas de odio desatadas a nuestro alrededor cada vez que opinamos no nos indican sino una cosa: nuestro firme camino hacia adelante.

CONTESTACIÓN DE NACHO TOLEDANO A FELIPE PÉREZ. LOS EJEMPLOS DE FELIPE PÉREZ.

FELIPEReconozco que en 2.018, y al menos que yo sepa, todavía no he conocido a ninguna persona intersexual. Todo se andará. A las que sí que he tenido el gran honor de conocer es a personas que pueden ser clasificadas -qué feo a veces es eso de las clasificaciones cuando se trata de personas- como gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. Todas ellas, de muy variada procedencia y formación, coinciden en una única cosa que, aunque aislada, no deja de tener su importancia en el asunto que tanto nos está ocupando estos días. Todas ellas son -de manera indudable y tajante- mejores personas que Felipe Pérez. Son personas honestas consigo mismas, valientes frente al mundo y tremendamente luchadoras. Personas que, al contrario del aludido, vale la pena conocer.

Para los que todavía no os habéis enterado, Felipe Pérez es ese fascista que -disfrazado en la falsa apariencia de respetabilidad que le confieren unos de los cincuenta y tantos años peor llevados que he visto en mi vida- se permite dar rienda suelta a su homofobia intimando, al tiempo y con una pésima educación, a nuestro Presidente Fano Dacal a que abandone el Movimiento Falangista de España a raíz de nuestro apoyo público al colectivo LGTBI. La carta no tiene desperdicio y os aconsejo su atenta lectura. Muestra, sin lugar a dudas, a qué tipo de personas nos estamos enfrentando desde hace años con el único fin de hacer del falangismo algo cómodo y habitable. En uno de sus momentos de sobria lucidez, Felipe Pérez ha vuelto a hacer un favor al falangismo mostrándonos, una vez más, qué es lo que no debemos hacer y qué es lo que no debemos ser. El ejemplo siempre a sensu contrario del también siempre feroz Pérez y de su extraña perspectiva de las cosas.

Hablemos de Memoria Histórica: otra de esas cuestiones que emborracha a Felipe Pérez llenando su enorme corazón español de patriotismo. Hablemos de cuando en 2.005 quisieron hacer de FE-La Falange una finca de recreo para unos pocos y entre unos pocos. Se ha escrito mucho sobre aquello, pero cada vez menos gente sabe lo que de verdad ocurrió. La verdad es que ya no le importa a nadie pero, a los efectos que nos ocupan hoy, debemos recordar que el fascista Felipe Pérez estuvo donde estaban entonces los fascistas: apoyando a una Junta Nacional ilegal e ilícita que quería entregar la Falange a esa cosa que se llamaba Frente Nacional que, por cierto, era algo idéntico a lo que han formado ahora los amigos de nuestro amigo. Creo recordar que era el Secretario General de aquel invento.

Pues bien, podéis creerme que nadie ha servido más eficazmente al falangismo que el Secretario General Felipe Pérez contestando a las preguntas de los Letrados que defendíamos entonces a la Junta Nacional de FE-La Falange. Cometió tal cúmulo de errores de bulto, demostró tanta ignorancia sobre las materias que estábamos tratando en un juicio que duró más de siete horas, mintió en tantas cosas con tanta torpeza y perjudicó tanto a su causa que los Letrados asistentes, extrañados, nos mirábamos los unos a los otros pensando en que aquello no podía estar pasando.

Un testigo tan fundamental de la Junta Nacional de Cantalapiedra -aquel que tanto bramaba en los foros interneteros sobre la ilegalidad de nuestra posición- la estaba cagando tan a conciencia que, en puridad, aquello podía deberse a muchos motivos: desde una simple borrachera -todo podía ser- pasando por un total desconocimiento de lo que debe ser la vida interna de un partido hasta una, sin más, absoluta ineptitud para el ejercicio de un cargo. Sea lo que fuera lo que pasó, el caso es que ese día -el primer día que pude hablar con él profunda y tranquilamente pidiéndole explicaciones sobre las barbaridades que se habían cometido bajo su dirección- supe en qué consiste el no ser falangista y en qué no debe basarse la Secretaría General de cualquier partido político.

Esas son las únicas lecciones que nos puede ofrecer Felipe Pérez. Esas precisamente. Y no las que, con cuatro frases mal juntadas, pretende inmiscuirse en nuestro pequeño partido y amenazar a nuestro Presidente con todos los males del infierno si se queda en el MFE. Muy bien lo debemos estar haciendo cuando el terrible Pérez decide romper su sagrado descanso dominical y endiñarnos el rollo que nos ha endiñado.

Cada vez que se enfada nos alegra el día. Me dice en su carta -cómo les gusta a todos estos el tiro por elevación– que el falangismo se ha unido en un 99% en mi contra. Eso no sólo es algo que me gusta mucho, sino también es un factor de acierto tanto en mi pensamiento político como en el del resto del MFE. No es fácil tener enfrente a esos nombres tan brillantes unidos en la causa común del antitoledanismo. Sobre todo cuando me sigo conservando tan bien y cuando sigo opinando lo que me da la gana y cuando sigo propugnando las cosas que siempre he propugnado. Sin problemas y cada vez más encantado de conocerme. Felipe Pérez no se da cuenta que existe una raya trazada hace años entre las dos posibles y únicas visiones de esta historia. Y que muchos nos alegramos -día tras día y con feliz contumacia- de no compartir ya plato y mantel con todos aquellos que tan concienzudamente nombra. Y lo de plato y mantel no va con segundas Felipe.

Debería darse cuenta -entre tanto efluvio y euforia domingopatriótica– que esa sandez nos alegra el día: tanto a mí como al resto de camaradas del MFE que Pérez trata de ningunear con sus pseudoteorías conspiratorias. Dice Felipe Pérez que el MFE es Nacho Toledano, y que la gente que se reúne periódicamente en Tribunas, reuniones y demás actividades propias de nuestra pequeña organización son manejadas por mí en mi propio interés personal. En otras palabras: que el MFE es igual que las organizaciones en las que él ha militado. Un Jefe listo e infalible y un conjunto de militantes dóciles. Justo lo que no es el MFE, alejado de los esquemas fascistas de pensamiento y de organización.

Y es que Felipe Pérez es un fascista. Eso no lo digo yo. Lo proclama orgullosamente él mismo. Por eso uno no acaba de comprender demasiado bien qué es lo que hace opinando acerca de la Falange y de los falangistas. También es un homófobo, a tenor de lo que ha escrito acerca de nuestro apoyo al Colectivo LGTBI -casi siempre más fuerte, honesto y valiente en sus actuaciones públicas y privadas que todos estos barrigones amenazantes e impúdicos- y también es muy maleducado y muy cobarde ya que, desde pequeños, se nos ha enseñado siempre a referirnos directamente a aquella persona a la que criticas. Es una sencilla cuestión de buena educación. Me extraña que, con ejemplos como este, se sigan preguntando una y otra vez por qué el Eje fue estruendosamente derrotado en Europa. Tal vez sea otro de los ejemplos a sensu contrario que nos ofrece tan divertido personaje… cómo iban a ganar cuando siempre hicieron gala de esa misma mala educación de la que presume Felipe Pérez?

Llevo diciendo desde hace varios años ya -desde que me dí cuenta de ello- que las personas que más critican mi actuación son, a la postre, las personas que peor llevan aquello de vivir. Personas que, fuera de nuestro entorno político cada vez más chato, no serían escuchadas ni -tan siquiera- tenidas en cuenta a la hora de forjar sólidas opiniones sobre algo. Personas con las que te cruzas un día en una calle y que ya no vuelves a ver más. Por eso, no deja de sorprenderme que una persona como Felipe Pérez pierda su tiempo en dedicarme/dedicarnos unas líneas que, sin duda alguna, no le ha resultado fácil escribir. Perder tanto tiempo en nosotros, a lo mejor, no es más que otra demostración práctica del indudable acierto de nuestras posiciones públicas.

Antes os he contado la batallita del Juicio en el que nuestro Felipe vino a declarar como testigo. Recuerdo que, cuando la Vista terminó y pudimos relajarnos un poco, mi Procuradora preguntó refiriéndose a Pérez¿pero este tío… quién es? sin duda asombrada y todavía noqueada -la felicidad de la gente normal que no es falangista ni pretende serlo- por lo que acababa de ver. Resultó demoledora la contestación de uno de los abogados que me acompañaban señalándole con el dedo en una educadísima voz baja: ¿este? No es nadie que yo sepa.

UNA MUESTRA PERFECTA DE A QUÉ NOS ENFRENTAMOS. CARTA DE FELIPE PÉREZ A NUESTRO PRESIDENTE FERNANDO DACAL. ASÍ ES Y ASÍ SE EXPRESA EL ODIO.

hatePara nuestros militantes más jóvenes -que no conocen al personaje político en cuestión- Felipe Pérez es un antiguo militante fascista (él mismo lo proclama con orgullo cada vez que tiene una oportunidad de hacerlo), muy conocido en los círculos interneteros de extrema derecha. En esta carta, se dirige a nuestro Presidente y se refiere a nuestro Nacho Toledano (al que odia profundamente desde hace mucho tiempo por razón de un antiguo litigio en el que militaron en campos opuestos). Contextualizado así el personaje, pasamos a transcribir literalmente esta carta. Sin más calificativos porque se define por sí sola. Contra esto precisamente es por lo que alzamos nuestra voz disconforme dentro del falangismo. Y por eso ilustramos el texto con una típica foto de HATE. Es tiempo de construcción y de promesas de tiempos nuevos y mejores, pero no del odio irracional y estéril. 

Ante el comunicado del Movimiento ¿Falangista? de España (MFE) sobre los festejos del orgullo gay o LGTBI, dirijo esta carta abierta a su actual presidente (que no Jefe Nacional), Fano Dacal Calle

Estimado (o quizá ya no) Fano:

Cuando hace muy poco mas de un año, te eligieron Presidente del MFE, ya te dije que estabas tardando en disolver esa mierda de grupo, que sólo funcionaba al servicio (y a la mayor gloria) del individuo que más daño ha hecho a la Falange en general, y las distintas “Falanges” en particular durante los últimos 10 años.

Ese individuo que, eso sí, ha conseguido poner de acuerdo en una cosa al 99% de los falangistas de las más diversas familias azules (a los de La Falange (incluidos los en su día seguidores de Cantalapiedra y a los de Andrino), a los de FE-JONS de Norberto y Jorge Garrido, a los de FA, a los de Regeneración 2009, a los FsF,….Nadie en el mundo azul soporta a tal individuo, que desde que apareció en el área hará una quincena de años, sólo se ha dedicado a fomentar enfrentamientos y escisiones en el mundillo.

En fin volviendo al hilo de esta carta…

Malo es que en ese grupúsculo que presides, se juegue a los “falangistas rojos” a base estúpidos comunicados, en un fracasado intento de imitar a aquella FE-JONS (aut) de los años 70, a la que no llegáis, no a la suela de los zapatos, ni tan siquiera a las mierdas de perro que esos zapatos pudieran pisar.

Malo es que hagáis comunicados “comuneros”, lo siento, pero los falangistas “somos imperiales”, y del César Carlos.

Peor es que critiquéis todo tipo de acciones de otros falangistas frente a la escoria separatista, pero en fin os retratáis. Y al fin y al cabo, lo único que os queda es criticar a las organizaciones falangistas que, mal que bien, hacen acciones de muchos tipos, incluso en la calle, fuera del mundo virtual y de comunicados del que vosotros no podéis salir.

Cuando te mencioné no hace mucho esos temas, restaste importancia a los mismos, “no tranquilo, si es todo por pinchar un poco en el ambiente”. Pues majete, me temo que conmigo has pinchado en hueso.

Centrándonos en el último comunicado, malo es que defendáis el “matrimonio” homosexual, peor el derecho de adopción, y perverso que el comunicado se base para la defensa de esos supuesto derechos, y por tanto de la ideología LGTBI, en un igualitarismo totalmente ajeno al falangismo.

En fin, quiero suponer que nuevamente el comunicado se ha redactado y publicado sin tu conocimiento, que como ya te dije, ahí te han puesto sólo para que dés la cara, y te la partan (claro). Hay cosas que, desde la no militancia, se podían pasar o tolerar, pero esto ya es demasiado. Tú sabrás lo que haces, y de verdad, ojalá me equivoque y sepas estar a la altura, pero si continuas en esa mierda de grupo, aún como mero militante, será que compartes el sentir del MFE al respecto, y entonces solo me resta desearos que os den mucho por culo.